domingo, 27 de julio de 2014

Extracto de "Curese usted mismo" por Edward Bach, 1932

La enfermedad es en esencia el resultado de un conflicto entre el 
Alma y la Mente, y no se erradicará a no ser con un esfuerzo espiritual 
y mental. Estos esfuerzos, si se llevan a cabo adecuadamente, con 
entendimiento, como veremos más adelante, pueden curar y evitar la 
enfermedad al eliminar esos factores básicos que son su causa primaria. 

Ningún esfuerzo dirigido únicamente al cuerpo puede hacer algo más que 
reparar superficialmente el daño, y no hay curación en ello, puesto que 
la causa sigue siendo operativa y en cualquier momento puede volver a 
demostrar su presencia en otra forma. De hecho, en muchos casos una 
aparente mejoría resulta perjudicial, al ocultarla al paciente la 
auténtica causa de su molestia, y con la satisfacción de una salud 
aparentemente mejorada, el factor real, no descubierto, puede adquirir 
renovadas fuerzas. Contrastemos estos casos con el del paciente que 
sabe, o que recibe luz de un buen médico, cuál es la naturaleza de las 
fuerzas adversas espirituales o mentales que actúan, y cuyo resultado 
ha precipitado lo que llamamos enfermedad en el cuerpo físico. Si ese 
paciente trata directamente de neutralizar esas fuerzas, mejora su 
salud en cuanto tenga éxito en su empresa, y cuando se complete el 
proceso, desaparecerá la enfermedad.
 Esa es la verdadera curación, y consiste en atacar el baluarte,
 la auténtica base de la causa del padecimiento. 


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